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Receta de la Semana
ZUMO DE NARANJA CON FRUTOS ROJOS
INGREDIENTES:
1 kg. de Naranjas
200 gr. de Frutos Rojos
(Moras, Frambuesas)
Hojas Hierbabuena
PREPARACIÓN:
- Exprimir las naranjas y triturar los frutos rojos (reservar algunos para emplatar)
- Montar el plato decorando con las moras que hemos reservado y las hojas de hierbabuena.
El Plátano
Un profesor de CCNY para una clase de psicología fisiológica para hablarles acerca del plátano. Dijo que la expresión "enloquece" es de los efectos de los plátanos en el cerebro:
Nunca, pongaís los plátanos en la nevera!!
Esto es interesante.
Después de leer esto, nunca miraréis un plátano de la misma manera.
Los plátanos contienen tres azúcares naturales - sacarosa, fructosa y glucosa combinada con fibra. Un plátano aporta un aumento sustancial y sostenido de energía.
Las investigaciones han comprobado que apenas dos plátanos proveen suficiente energía para un trabajo extenuante de 90 minutos. No es de extrañar que el plátano sea la fruta número uno entre los atletas más importantes del mundo.
Pero la energía no es la única manera que un plátano puede ayudarnos a mantenernos en forma. También puede ayudar a superar o prevenir un número sustancial de enfermedades y condiciones, por lo que es un fruto muy recomendable en nuestra dieta diaria.
Depresión: Según una encuesta llevada a cabo por MIND entre personas que sufren depresión, muchos se sentían mucho mejor después de comer un plátano. Esto es porque los plátanos contienen triptófano, un tipo de proteína que el cuerpo convierte en serotonina, conocida por hacer que nos relajemos, mejoremos nuestro humor y generalmente hacernos sentir más felices.
Olvidaros de las pastillas - comer un plátano. La vitamina B6 que contiene regula los niveles de glucosa en sangre, que pueden afectar su estado de ánimo.
Anemia: El alto contenido de hierro de los plátanos estimula la producción de hemoglobina en la sangre y ayuda en casos de anemia.
Presión arterial: Esta fruta tropical única es extremadamente alta en potasio y no contiene sal, por lo que es ideal para combatir la presión arterial. Tanto es así, que la Federación de Alimentación y Fármacos de EE.UU. acaba de permitir que la industria platanera haga los reclamos correspondientes sobre su capacidad para reducir el riesgo de presión arterial y derrame cerebral.
Poder cerebral: 200 estudiantes en una de Twickenham (Middlesex) escuela (Inglaterra) fueron ayudados durante sus exámenes este año comiendo plátano en su desayuno, descanso, y almuerzo en un intento por aumentar su capacidad cerebral. La investigación ha demostrado que la fruta potasio-condensada puede ayudar al aprendizaje, dándoles mayor capacidad de concentración.
Estreñimiento: Alto contenido en fibra, incluyendo el plátano en la dieta puede ayudar a restaurar la acción normal del intestino, ayudando a superar el problema sin recurrir a laxantes.
Resacas: Una de las maneras más rápidas de curar una resaca es hacer un batido de plátano, endulzado con miel. El plátano calma el estómago y, con la ayuda de la miel reconstituye los niveles de azúcar en la sangre, mientras que la leche calma y rehidrata tu sistema.
Acidez: Los plátanos tienen un efecto antiácido natural en el cuerpo, así que si sufres de acidez, come un plátano para obtener un alivio.
Nervios: Los plátanos tienen alto contenido de vitaminas del complejo B que ayudan a calmar el sistema nervioso.
¿Sobrepeso en el trabajo? Estudios del Instituto de Psicología de Austria encontraron que la presión en el trabajo conduce a hartarse de comida de consuelo como el chocolate y patatas fritas. Al revisar 5.000 pacientes de hospitales, los investigadores encontraron que los más obesos eran más propensos a tener empleos de alta presión. El informe concluyó que, para evitar el pánico inducido por los antojos de alimentos, necesitamos controlar nuestro nivel de azúcar en la sangre comiendo alimentos con alto contenido de carbohidratos cada dos horas para mantener niveles constantes.
Fumar y el consumo de tabaco: Los plátanos también pueden ayudar a la gente que intenta dejar de fumar. Las vitaminas B6 y B12 que contiene, así como el potasio y el magnesio encontrado en ellos, ayudan al cuerpo a recuperarse de los efectos de la abstinencia de la nicotina.
Estrés: El potasio es un mineral vital que ayuda a normalizar los latidos del corazón, envía oxígeno al cerebro y regula el equilibrio hídrico del cuerpo. Cuando estamos estresados, nuestro ritmo metabólico aumenta, reduciendo nuestros niveles de potasio. Estos pueden ser regulado con la ayuda de un bocado de plátano de alto contenido en potasio.
Enfermedades: De acuerdo a la investigación en el diario de Nueva Inglaterra de la medicina, comer plátanos como parte de una dieta regular puede cortar el riesgo de muerte por accidentes cerebrovasculares hasta en un 40%!
Ya véis, el plátano es un remedio natural para muchos males. Comparado con una manzana, tiene cuatro veces la proteína, dos veces más carbohidratos, tres veces más fósforo, cinco veces más vitamina A y hierro, y el doble de otras vitaminas y minerales. También es rico en potasio y es uno de los alimentos más completos. Así que tal vez es hora de cambiar esa frase bien conocida para que podamos decir: "One banana a day keeps de doctor away!"
La dieta mediterránea, patrimonio de la Humanidad
En noviembre de 2010 la dieta mediterránea puede convertirse en la primera expresión gastronómica que forme parte de la Lista de Patrimonio Inmaterial de la UNESCO. España, Grecia, Italia y Marruecos presentaron una candidatura transnacional conjunta para que la dieta mediterránea se inscriba en la Lista. El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial tomará la decisión sobre la inscripción dentro de dos meses.
Autor: Por MAITE ZUDAIRE
Fecha de publicación: 7 de septiembre de 2010
En la cuenca del Mediterráneo, los alimentos son algo más que un vehículo de nutrientes. Con los más representativos -trigo, vid y olivo-, los países bañados por este mar han desarrollado un extenso recetario de ingredientes comunes, aunque identificados con nombres, texturas y sabores muy diferentes y particulares. En España, el bocadillo de pan forma parte esencial de los tentempiés, pero en algunas zonas el kebap es el equivalente y, en otras, las tortas de pan de pita. Son alimentos con formas diversas, pero elaborados con una misma materia prima, el trigo.
Una misma dieta, diferentes mundos
La dieta mediterránea toma el nombre del Mare Nostrum, cuna de las civilizaciones occidentales. Durante siglos, pueblos, culturas, países y regiones han recibido y han cedido su sabiduría. Más de 130 millones de personas viven en la actualidad en sus costas. Comparten paisajes, cultivos y técnicas agrícolas, les es común la idea del mercado de abastos, de espacios y gestos culinarios, tienen iguales razones de celebraciones, leyendas y devociones.
La dieta mediterránea no es sólo un patrón alimentario, también es una filosofía de vida basada en costumbres milenarias de los habitantes de la cuenca de un mar casi cerrado. Engloba un estilo de vida activo, una determinada manera de entender las relaciones sociales, las prácticas y costumbres relacionadas con el clima. Sus pueblos, además de sus aguas, comparten alimentos, recetas, sabores y gustos. Todo ello a pesar de que, en ocasiones, aquí se llame sopa, allí lo bauticen como sémola y acullá, como cuscús.
El trigo y la viña
Pero sobre todo lo es del pan, el alimento base insustituible de las civilizaciones mediterráneas. No importa si éste es payés, blanco o integral, elaborado al estilo del pan casero o precocinado. Por costumbre, el pan es imprescindible en la dieta de gran parte de la población. También al trigo se le debe la repostería, tan importante para las celebraciones y fiestas. Las tartas, los crepes, los bizcochos e, incluso, los churros, precisan de la harina de este cereal.
De la viña, paisaje mediterráneo por excelencia, se obtiene el vino y con sus hojas de parra se elaboran recetas típicas del mediterráneo oriental. Pero son las uvas las grandes protagonistas de la mesa. Como fruta o como ingrediente de pasteles, para aliñar ensaladas o aportar un toque especial al pescado o a la caza.
Y el olivo
En las tierras mediterráneas hay olivos milenarios. Son árboles robustos, de una belleza yerma y con un fruto de apariencia humilde, que se revela como oro líquido. El aceite confiere el sabor de los guisos, de las carnes, de los dulces, de los panes, de la dieta en definitiva. Sus propiedades saludables las certifica la ciencia y su importancia gastronómica, los cientos de recetas que precisan de unas gotas del fruto de la aceituna para hacerse posibles. Son muchas las variedades, pero el aceite siempre es el elemento seguro para freír y conseguir buenos sabores.
El aceite es imprescindible en ensaladas y es el ingrediente por excelencia del recetario popular y del más sofisticado. El olivo puede tomar también la sencilla forma de aceituna. Se sirven en el aperitivo, al estilo griego o en canapé francés. Siempre apetitosas.
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