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postheadericon Y ahora toca el jamón sin sal


"Tanto bombo con la dieta mediterránea, y España es el país de la UE con más problemas cardiovasculares". La frase de la endocrinóloga del Hospital de Getafe (Madrid), Susana Monereo, puede ser un ejemplo de la contradicción de un país al que le gusta presumir de lo que come, probablemente sin mucho fundamento.
De hecho, los datos del país no son buenos, y no solo en lo que a enfermedades del corazón se refieren. Los datos de obesidad -sobre todo la infantil- también son preocupantes: uno de cada tres menores entre 13 y 14 años está por encima de su peso, un dato que ha convertido a este país en el tercero de la OCDE con mayor sobrepeso infantil. Ello obliga a repensar todo lo que se hace, indicaron el viernes los expertos reunidos en la jornada sobre nutrición del Foro Interalimentario y EL PAÍS.
Ya ha habido intentos de autorregulación liderados por el Ministerio de Sanidad. En febrero de 2005 la entonces titular del departamento, Elena Salgado, presentó la estrategia NAOS (Nutrición, Actividad física, Obesidad y Sedentarismo). Pero, obviamente, no ha dado el resultado esperado.
Aquel proyecto solo tenía una iniciativa que se pudiera medir: la reducción de sal en el pan. "Ahora tenemos uno de los panes más sosos de Europa", dijo Monereo. Pero no es suficiente, y la prueba de que se puede hacer más la dio el presidente del grupo cárnico Incarlopsa, Clemente Loriente: "Ahora estamos estudiando como reducir la sal para curar el jamón".